Lamento profundamente, pero muy profundamente todo lo que el tema (tan serio) de la pileta municipal despertó en la comunidad de General Guido, claro que no toda, pero por lo menos la gran mayoría, de quienes entraron al blog a dejar sus “¿opiniones?”: agravios, ofensas, insultos, desprecios, injurias, y hasta se metieron con la vida privada de mucha gente.
No fue, no es, ni será éste el motivo del blog, nunca, desde el principio no lo ha sido. Pero evidentemente, muy pocos, muy pero muy pocos, comprendieron este mensaje. De nada, o casi nada valieron mis moderaciones y mis intervenciones en el blog para evitar que se pegaran desde las palabras, de muy poco sirvió que les pidiera por favor que no se ofendan, que no se agredan; de muy pero muy poco sirvió que les solicitara que opinaran sobre el tema en cuestión, que no injuriaran sin conocer algunos temas en profundidad, pero nada de eso ocurrió, sino todo lo contrario… nunca tuvieron código; se habló de las comparsas, se utilizó vocabulario muy desafortunado, se pelearon verbalmente, casi como a las trompadas en un espacio pensado para construir soluciones a través del estado público del problema; se adueñaron de las cocinas, de las habitaciones, de los patios de sus propios conciudadanos para hacer públicos temas que ni siquiera conocen porque cada familia es un mundo y eso no nos da derecho a opinar de la vida privada de absolutamente nadie, y mucho menos de manera pública, en un sitio de Internet; agraviaron opiniones de otros, entraron y comentaron escudados en nombres falsos, en miles de seudónimos que indicaban a la sola vista que no eran quienes escribían, porque somos pocos y nos conocemos mucho. Pero… Cada cual con su conciencia, cada cual con sus valores… Comentarios? Ufff... Me han llegado un montón, porque todo llega, repito, en un pueblo donde somos pocos… hasta se ha dicho que quién soy para meterme, que no vivo en Guido, que no se que me creo para venir a presentar una queja, etc. … a esa gente que cree construir a través del agravio, la traición, la procacidad y el cinismo; les cuento que: soy la persona que firmó, con nombre, apellido y número de DNI el petitorio que ingresó a la Municipalidad de General Guido, soy ciudadana guidense, voto en Guido, pago impuestos en Guido, mi familia vive en Guido y si me tuve que ir de Guido fue para buscar mejores horizontes y no porque fuera de mi agrado sino por mi necesidad de superarme. Evidentemente, para algunos es condición sin ecuanon vivir en Guido para opinar y para presentar proyectos democráticamente, porque evidentemente y como dice el dicho… nadie el profeta en su tierra y yo con esto ni siquiera intento ser una inspirada que se pone a denunciar algo porque no tiene otra cosa que hacer, sino que he intentado, con diversa suerte, construir conciencia sobre un tema delicado, pero también he llevado el reclamo ante quien corresponde y de la manera que corresponde.
Nunca me gustaron las calumnias, las injurias y las actitudes malintencionadas, y mucho menos el chusmerío, sólo muy poca gente ha demostrado un genuino interés en el tema central de este blog. Lamento haber tenido que borrar algunos comentarios, pero me repugnaba ver con la impunidad que se movían detrás de un seudónimo, ni siquiera dando la cara como damas o caballeros de bien, incluso hablando pestes de las autoridades, con las cuales podemos o no estar de acuerdo, podemos o no criticar, podemos o no votar, podemos o no acompañar, pero nunca agredir, porque de todas formas hay maneras de castigar democráticamente a quienes no nos gustan como autoridades. Pero eso, nunca nos dará derecho de expresarnos con la repugnancia, el odio y el aborrecimiento con el que algunos se expresaron. Enojarse y blasfemar habla de la poca honestidad intelectual de unos pocos y por lo tanto, sinceramente, me tiene sin cuidado, no pretendo de las autoridades sino solo lo que deben hacer en cumplimiento de sus deberes de funcionarios públicos, solo eso. No pretendo ser ni el defensor del pueblo ni mucho menos ni mucho más, solo una ciudadana, sin discurso, sin ocultamientos, sin renunciamientos. Yo no negocio, por nada ni por nadie, mi ideología; tengo conducta cívica, tengo valores morales, tengo dignidad y creo profundamente en la democracia bien aplicada, bien entendida, confío plenamente en los sistemas democráticos, con sus errores y sus aciertos, con sus defectos y virtudes.
No concibo la manera en la cual se le ha tomado el pelo a la gente desde los estratos gubernamentales, no puedo creer que sean capaces de jugar con la salud de la gente y mucho menos con la de los niños. No me extraña que nadie me haya respondido porque habitualmente es el método que se utiliza en nuestro país cuando algo está mal; el método del avestruz, esconder la cabeza debajo de la tierra hasta que escampe, sin darse cuenta que esta no es ni será la forma de solucionar los problemas.
Muchos le deberán favores a la Municipalidad, al Intendente, a diversas autoridades… nunca fue mi intención agraviarlos, cosa que sí hicieron algunos a través de palabras anónimas, por medio del cobarde ocultamiento, con intermediarios, con irresponsabilidad. No voy a hablar de favores, no me interesa opinar sobre las voluntades cooptadas a través del abuso de poder y la manipulación del dinero público, solo digo que estoy en desacuerdo con ese viejo pragmatismo político, con esas deleznables prácticas asistencialistas.
Sigo creyendo que Mi Pueblo tiene potencial, creo en su gente y en sus riquezas materiales y morales, no todo lo que reluce es oro, pero tampoco todo lo oscuro es mugre.
Quizá tantos años de unicato nos han llevado a juntar mucha basura debajo de la alfombra, pero eso no significa que no haya escobas con que barrer, aspiradoras con que aspirar y alfombras para sacudir y volver a empezar. La acumulación de broncas no hace otra cosa que desgastar y socavar lo peor de cada uno de nosotros, no somos más o menos radicales, ni más ni menos peronistas por proponer, denunciar o protestar; no todo lo que hace nuestro gobierno es unilateral y unívocamente correcto, todos cometemos errores. Pero lo correcto sería que cada quien, sobre todo quienes nos conducen, reconozca sus propios errores y los corrija.
Se positivamente, repito, porque nos conocemos mucho, que hasta hubieron conciudadanos que se rieron de mi petitorio, lo desvalorizaron, lo criticaron sin siquiera haberlo leído; no importa, porque solo yo sé las tardes que me llevó confeccionarlo a conciencia y el trabajo cuidadoso que me tomé por la responsabilidad que implicaba en si mismo y en su impacto. No voy a dejar de dormir ni de comer porque me hayan criticado, pero si han dejado algunas heridas en mi corazón, no porque sepa quien me ha herido, sino porque han herido una manifestación democrática y esto no habla muy bien de nuestros funcionarios. Para muestra basta un botón: luego de dos meses y casi finalizando el verano, sigo a la espera de una respuesta formal por parte de las personas a quienes fue entregado el petitorio y el informe…
Lamento también que quienes piensan que soy igual a los funcionarios no sepan discernir entre hacer y no hacer, o entre hacer algo y no hacer nada. Nadie me debe democrático respeto por haber presentado una denuncia, un petitorio o un proyecto, nadie debe respetarme más ni menos que a cualquier otro ciudadano de Guido, ni tampoco me creo ni me creeré más o menos que nadie. No necesitan opinar de mi ego, ni recomendarme un psicólogo para que deje de hacer o para que levante el blog, solo me escriben a las direcciones que dejé y podremos charlar cara a cara, con nombres y apellidos por el bien de todos, pero voy a dejar muy claro que no conversé, no converso, ni conversaré con anónimos que se esconden detrás de una pseudo personalidad para decir lo que se le viene en ganas, dejé mis mails y siempre di mi nombre y apellido, si hubiesen querido me hubieran puteado por mail las veces que hubieran tenido ganas, pero ni siquiera así lo hicieron. De la salud de mi personalidad no se preocupen, hice durante un tiempo terapia y la terapeuta me dio el alta a los tres meses, sus razones habrá tenido, creo. De todos modos, estimo que quien me lo sugiere debe ser profesional o por lo menos muy conocedor para opinar tan seguramente sobre mis trastornos psicológicos, supongo.
Ojalá esto haya servido como un genuino aprendizaje de nuestras obligaciones como pobladores de un lugar que nos pertenece, como una verdadera toma de conciencia cívica, como un paso obligado hacia la necesidad de superarnos, de no quedarnos en el chiquitaje de las cocinas ni de las habitaciones de nuestros compueblanos, ojalá sea un verdadero paso al frente; aunque, permítanme dudarlo, ya que en tanto y en cuanto, haya gente tan necia que no pueda ver más allá de sus propias narices, gente que por hallarse en un cargo público crea que puede tapar el sol con un dedo, gente que se deje ganar por la soberbia y el cinismo y gente que no responda a las necesidades de una comunidad, gente que cree que detrás de un pseudónimo podrá construir a través de injurias y no haya aprovechado un espacio público para opinar a conciencia y con responsabilidad… mientras esto siga ocurriendo no habremos aprendido nada y paso a paso nos convertiremos aletargadamente en aquel Macondo del caribe bananero, que de la mano del ostracismo y la desidia, pereció producto de una amarga apatía de sus propios ciudadanos.
Mis mails
maru_board@yahoo.com.ar y
mardie76@hotmail.com siguen a vuestra disposición compueblanos, no he recibido aún ninguno de parte de ustedes, pueden escribirme para decirme lo que piensan del petitorio, si es que lo han leído, sino pueden leerlo en:
http://piletamunicipal.blogspot.com/Gracias,
María